Interesantes consejos que nos deja Santiago Moll en su blog “Justifica tu
respuesta” para motivar a nuestros alumn@s. Os lo reproducimos de forma íntegra.
“El artículo de hoy es uno de esos artículos que se basan más en la
experiencia personal que en la teoría. Son pequeñas actuaciones que voy llevando
a cabo durante estos últimos años y quiero pensar que con cierto éxito. Los
trucos de los que os quiero hablar hoy se caracterizan principalmente por su
sencillez, ya que todos somos capaces de llevarlos a cabo en nuestras sesiones
lectivas.
En la actualidad, hay un término inglés que se ha popularizado enormemente en
distintos campos y disciplinas, también en la Educación. Se trata de la palabra
engagement.
Un término, por otra parte, de no muy fácil definición pero que viene a definir
un tipo de relación personal basado en la fidelización, en el compromiso y en la
motivación. En mi caso prefiero un término que creo que nos es mucho más cercano
a todos. Este término no es otro que
enamorar.
Fotografía extraída del banco de imágenes de Cenice
¿Qué trucos podemos utilizar para enamorar a nuestros alumnos?
Vaya por delante que la intención de este artículo no es hacer que nuestros
alumnos acaben rendidos a nuestros encantos. Nada más lejos de eso. A lo que me
refiero con la palabra enamorar, es conseguir conectar con los alumnos, que se
alegren de vernos, que esperen con ilusión la clase que les vamos a impartir,
que sean capaces de ver en nosotros a un modelo, a alguien cercano. Esto para mí
es lo que entiendo por enamorar a los alumnos y estos son algunos de los trucos
que creo te pueden funcionar:
1. Entra sonriendo. No digo nada nuevo al afirmar la
importancia del lenguaje no verbal a la hora de comunicarse. Personalmente, la
entrada en el aula es un momento al que le concedo muchísima importancia, porque
en cierta manera puedes adivinar cómo se desarrollará la sesión lectiva. En mi
caso siempre intento entrar con una sonrisa. Y entro con una sonrisa porque sé
que es contagiosa, porque siempre habrá algún alumno que te devolverá en algún
momento esta sonrisa. Con este alumno habrás conseguido conectar muy
probablemente hasta el final de la clase. No entiendo el empeño de muchos
docentes en entrar con el semblante serio o proyectando cierto enfado. No tengo
muy claro que el semblante serio implique mayor control del aula y mayor
disciplina. En mi caso, al menos, prefiero enseñar desde la sonrisa. Tiempo
habrá si acaso de ponerse serios durante la sesión lectiva.
2. Cuenta una anécdota. No hay mejor forma de conectar con
un alumno que contando una anécdota. Una anécdota que puede ser nuestra o de
otra persona. Las anécdotas, como las historias, tienen un enorme poder de
seducción para los alumnos. Debemos ser capaces de poder usar estas anécdotas de
una forma inteligente, ir dosificándolas a lo largo de una clase. Son una
excelente forma de captar la atención, de disminuir conductas disruptivas, de
encandilar a tus alumnos. Se puede y se debe enseñar contando historias,
contando anécdotas. Y tan importante es contarlas como que nuestros alumnos
también puedan hacerlo.
3. Finaliza la clase con un vídeo. Este truco no falla
nunca. Ya me he referido en otros artículos a la importancia de diversificar los
distintos materiales de que disponemos. Aquellos que contamos en clases con
equipos de audio y pantallas digitales o proyectores, conexión a internet,
debemos aprovecharnos al máximo de estos recursos. Poniendo un vídeo al final de
la sesión es una excelente forma de decirles a tus alumnos que han hecho un buen
trabajo durante la sesión, que estás satisfecho y agradecido por ello, y que
quieres recompensar este esfuerzo con un tipo de material que permite la
distensión y la relajación. Es un momento para disfrutar con ellos. Yo os
recomiendo que sean vídeos que no superen los cinco minutos y que, en la medida
de lo posible, guarden relación con el currículo de la Unidad Didáctica que
estés impartiendo. También hay que tener muy en cuenta un canal como el de
Youtube,
muy popular entre los alumnos.
4. Aprende de tus alumnos. No hay mejor manera de enamorar
que hacerles ver a tus alumnos que ese día ellos te han enseñado algo. Se trata
de un truco muy sencillo, ya que puedes aprovechar las asignaturas que hayan
tenido ese mismo día. La propia pizarra tradicional te dará un montón de pistas.
Hazte el curioso, y deja que ellos te enseñen algo que saben, algo que para
ellos tiene cierto valor y escúchales con atención, de forma activa, asintiendo
con la cabeza. Hazles sentir importantes, hazles sentir que ellos también tienen
algo que decirte.
5. Da o presta algo que sea tuyo. En el maletín de un
docente hay algunas cosas que nunca pueden faltar. Los pañuelos de papel son una
de esas cosas. A los alumnos les encanta que les demos o prestemos algo. La
acción de coger el maletín y sacar algo de dentro y dárselo al alumno es visto
por muchos de ellos como algo muy a valorar. He hablado de pañuelos de papel,
pero también puede ser material escolar. En este caso hazles ver que se lo
prestas indicándoles que para ti es algo importante, que deben responsabilizarse
de este material prestado. En ese momento estarás creando un vínculo entre tú y
el alumno, y podrás aprovechar para hablar con él cuando te lo devuelva.
6. Di o haz algo inusual. No no te estoy pidiendo que hagas
el payaso en clase. Para nada. De lo que se trata es de llevar a cabo algunas
actuaciones que se salen de lo normal en una clase lectiva. Puede ser un gesto,
un movimiento, cantar una canción, recitar un poema, cambiar el tono de voz,
andar de puntillas hacia un alumno que está medio dormido…. Estas extravagancias
tienen un poder tremendamente efectivo, porque descolocan al alumno y al mismo
tiempo consigues arrancarle una sonrisa de complicidad. Haz de la sorpresa una
de tus mejores armas para enamorar a tus alumnos.
7. Intercambia los papeles. Muchos de vosotros sabéis el
poder de atracción que tiene la silla del profesor en el aula. Cuántas veces
habremos entrado en el aula y nos habremos encontrado con que hay un alumno
sentado en la silla del profesor. Pues bien, a lo largo de la sesión lectiva
puede ser un excelente recurso para enamorar a tus alumnos el intercambiarse los
papeles. En mi caso me gusta hacerlo cuando estamos repasando algunos conceptos
de una Unidad Didáctica. Lo que hago es sentarme en la silla de alumno y el
alumno en la mía. Lo cierto es que se produce una situación que a los alumnos
siempre les choca y os aseguro que, bien gestionada, hace que se produzca un
momento de distensión en el aula.
8. Convierte a un alumno en protagonista. No hay nada que
nos guste más que sentirnos especiales. Pensad si no en vuestros aniversarios.
Creo que no existe mejor manera de conectar con las personas que haciéndoles ver
lo importantes que son para ti. Pues bien, os recomiendo que proyectéis esta
idea en vuestros alumnos, que hagáis sentirlos especiales, que potenciéis sus
cualidades y sus virtudes. Si así lo hacéis, lograréis establecer un vínculo que
os beneficiará enormemente, porque la respuesta que tendrá ese alumno será de
gratitud. Y la gratitud es una muy buena compañera para enseñar y para aprender.
9. Crea expectativas. Tenemos que ser capaces de vender
nuestro producto. Y hacerlo de la mejor manera posible. En el mundo del
marketing el mejor producto es aquel que mejor se vende, independientemente de
si es mejor o peor. Así que nosotros debemos vender aquello que enseñamos
mediante la creación de expectativas. La creación de expectativas son muy útiles
al inicio de una sesión lectiva. Una vez entréis en el aula, lo primero que
debéis hacer es dar a conocer vuestro producto, lo que enseñaréis. Y hacerles
ver que será algo único, especial, diferente, maravilloso, increíble. Estas
expectativas serán recogidas por vuestros alumnos y os aseguro que la
predisposición para su aprendizaje será mucho mayor.
10. Bromea. En otros artículo he afirmado que se puede y se
debe aprender jugando. Pues bien, en este artículo también quiero pensar que se
puede y se debe aprender bromeando. Porque cuando bromeamos estamos enseñando a
nuestros alumnos que nos podemos reír con la gente y no de la gente. Una broma
dicha a tiempo es un arma tremendamente poderosa para establecer un vínculo
emocional con tus alumnos. Favorece el lenguaje figurado, rebaja la tensión,
crea distensión, sirve para establecer transiciones entre las diversas
actuaciones en el aula.
Fotografía extraída del banco de imágenes de Cenice
Como podéis ver, estos trucos o consejos tienen una muy fácil realización
dentro de un aula y son aplicables a todas las edades. En muchas ocasiones no
somos conscientes de que las grandes clases se nutren de estas pequeñas
actuaciones. Debemos reflexionar sobre cuál es nuestro papel en el aula y qué
hacemos para capar la atención, para enseñar a nuestros alumnos, para seducirles
con nuestras palabras y nuestros gestos, para, en definitiva, enamorarles.
Esforcémonos entonces en ganarnos a nuestros alumnos, para que este
enamoramiento les propicie una mejor predisposición en sus procesos de
enseñanza-aprendizaje.
Ya que el artículo trata de cómo enamorar, me permitiréis que acabe la
entrada con una célebre cita de
Gesualdo
Bufalino que reza sí:
Enamorarse es un lujo, quien no puede permitírselo, finge.”
Fuente:
http://educacioncuatropuntocero.wordpress.com/2014/01/30/10-trucos-para-enamorar-a-tus-alumnos/